El aporte de los dreamers a la Arquidiócesis de Denver

Gobierno estadounidense anuncia el fin de DACA

By Carmen Elena Villa, Denver Catholic en EspañolColorado cuenta con 17.000 jóvenes beneficiados con la Acción Diferida para los llegados en la infancia DACA (por sus siglas en ingles). La Arquidiócesis de Denver, Centro San Juan Diego y muchas parroquias han visto bendecidas del aporte y del celo apostólico de estas personas cuyas vidas hoy están en incertidumbre por la cancelación de DACA, anunciada en rueda de prensa el pasado 5 de septiembre por  el secretario de Justicia Jeff Sessions.

DACA consiste en el aplazamiento temporal de la deportación y la autorización para trabajar a jóvenes que fueron traídos a los Estados Unidos cuando eran menores de 16 años, que han nacido después del 15 de junio de 1981, y que han residido continuamente en este país desde junio de 2007 hasta que esta medida fue anunciada, en junio de 2012. Eran elegibles para ser protegidos por DACA quienes hubieran terminado sus estudios secundarios y estén libres de antecedentes delictivos.

Hoy, el 87 por ciento de los dreamers son empleados y el seis por ciento han comenzado un nuevo negocio. Ellos con sus impuestos aportan $433.4 billones al producto interno bruto del país acumulativo a lo largo de 10 años.

Ofrecemos los testimonios de algunos jóvenes cuyo aporte y compromiso han marcado una diferencia en la Iglesia del norte de Colorado.

“Digo con paz que no tengo miedo”

Juan Carlos Reyes, actual jefe de servicios familiares de la Arquidiócesis de Denver, llegó en 1998 de Michoacán, México junto con sus padres a la edad de 12 años. Él, además de organizar cursos, diplomados y seminarios que sirven a las familias, ha impulsado programas de estudios de educación superior a distancia con las universidades Anáhuac de México D.F. y con la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla UPAEP de la que se ven beneficiados unas cien personas de la comunidad hispana. Él mismo estudió Licenciatura en Ciencias Religiosas y ahora cursa una maestría en innovación pastoral, gracias a este convenio. Además, es estudiante de la Escuela Bíblica de la Arquidiócesis de Denver. Juan Carlos está casado y tiene tres hijos varones de 4, 5 y 6 años.

“Los beneficiados con DACA estamos en una incertidumbre sobre qué vamos a hacer y cómo nos va a cambiar la vida. Pero recordemos que en otros momentos hemos estado en situaciones peores. Por ello digo con paz que no tengo miedo”, admite Reyes.

 

“Mi futuro está en las manos de otros”

Evelyn Pérez tiene 21 años y es la recepcionista de la parroquia Saint Joseph de Denver. Llegó de Guadalajara México cuando tenía nueve meses y desde entonces no ha vuelto a salir de su país. Antes de verse beneficiada con DACA, Evelyn trabajaba como mesera en un restaurante mexicano. “No era un muy buen trabajo, las horas eran muy largas, me sentí usada porque por mi situación legal no podía conseguir un trabajo mejor”, dijo. Gracias a DACA comenzó a trabajar para Kaiser permanente como especialista de seguros y hoy estudia criminología en la Arapaho community college. Todo lo que Evelyn ha conseguido es gracias a DACA,. “Sientes que alguien extraño tiene tu futuro en sus manos.  Me daría mucha pena no poder trabajar más aquí. Es muy difícil. Solo espero que Dios nos cuide a todos”, concluye.

“Mis papás me dieron lo que no ellos no tuvieron”

María del Rosario Valerio llegó de Monterrey a los Estados Unidos en 1996 cuando tenía nueve meses. Recuerda su tiempo en High School como un momento de incertidumbre. “Pensaba que no iba a poder progresar, que me iba a quedar estancada” pero DACA le permitió ingresar a la universidad y hoy estudia Lenguas modernas con especialidad en servicios humanos para ser maestra de lenguaje, además trabaja como recepcionista en Centro San Juan Diego. “Gracias a DACA pude ir a Filadelfia a ver al Papa Francisco, viajé por primera vez en avión a un encuentro de Prevención y Rescate en Los Ángeles”, comenta. “Mis papás dejaron todo en México para darme lo que ellos no pudieron recibir. Con el fin del DACA siento que se va a acabar el sueño de mis papás y el mío”.

“Mi futura familia depende de DACA”

Juan Olivo es el director del grupo de jóvenes adultos de la parroquia Queen of Peace. Llegó con su mamá en mayo de 2006 de Monterrey a los Estados Unidos. Tenía 14 años. Para él la promulgación de DACA lo hizo sentir “muy alegre, ya que iba a ser como cualquier otro ciudadano de los Estados Unidos”, cuenta. Hoy Juan trabaja en construcción y reparando carreteras federales y recientemente se comprometió con su novia Génesis, también beneficiada por DACA. Ellos contraerán matrimonio el próximo año. “El seguro me ha beneficiado mucho y uno tiene que ser legal para estar en estas compañías”, asegura. “Quisiera formar una familia aquí en este país e inculcarles los valores cristianos. En México hay mucho vandalismo, matanzas por cualquier cosa, mucha injusticia y corrupción. Los planes que tengo con mi novia y mi futura familia dependían de DACA”, concluye Olivos.